Un informe desde la colaboración entre AKTIBA, Emaús y Tabakalera
¿Qué ocurre cuando la universidad, la cultura y el tercer sector se sientan a pensar y hacer juntas, sin jerarquías prefijadas y con voluntad de cuidado mutuo? El informe Hiru(h)ari: Pluriversidad, cultura y comunidad recoge la experiencia, los aprendizajes y las tensiones de un proceso colectivo que quiso explorar precisamente esa pregunta.
El informe es el resultado del encuentro Hiru(h)ari, celebrado en Donostia los días 9 y 10 de octubre de 2025, y ha sido elaborado por integrantes del grupo AKTIBA de la EHU en colaboración estrecha con Emaús Gizarte Fundazioa y Tabakalera. No se trata solo de una memoria de actividades, sino de un ejercicio de reflexión compartida sobre cómo generar conocimiento de manera situada, plural y con impacto social real.
El punto de partida fue una inquietud común: la fragilidad creciente de los vínculos comunitarios, la desconexión entre saberes académicos, culturales y sociales, y la dificultad de sostener procesos transformadores en un contexto marcado por la precariedad, la polarización y la aceleración constante. Frente a ese diagnóstico, Hiru(h)ari propuso ensayar otra forma de encontrarse y de producir sentido.
El concepto de pluriversidad articula todo el informe. No como una suma amable de perspectivas, sino como una forma exigente de relación entre mundos distintos, académicos, comunitarios, artísticos y políticos, que se reconocen mutuamente sin intentar ocupar el lugar del otro. La metáfora de las “tres hermanas”, tomada de la permacultura, funciona aquí como imagen guía: saberes que crecen entrelazados, se sostienen y se fortalecen juntos.
El informe recorre las dos jornadas del encuentro, desde el conversatorio público con Maialen Lujanbio, Katya Colmenares y Manuela Carmena, hasta la Txirikorda, un espacio de trabajo colectivo orientado a activar alianzas, compartir prácticas y pensar en común. A lo largo del texto se recogen aprendizajes clave en torno a tres ejes: la inteligencia colectiva, los cuidados como principio organizador y los puentes entre universidad y sociedad.
Lejos de ofrecer recetas cerradas, el documento asume sus propias limitaciones y señala ausencias, especialmente en relación con la participación juvenil y de colectivos en situación de mayor vulnerabilidad. Esa mirada autocrítica forma parte del propio enfoque del informe, que entiende el conocimiento como un proceso siempre inacabado y situado.
Desde AKTIBA, Emaús y Tabakalera, este informe se ofrece como un recurso abierto para quienes trabajan en la intersección entre cultura, educación, acción comunitaria y transformación social. Una invitación a seguir tejiendo alianzas, a cuidar los procesos y a tomarse en serio la idea de que el conocimiento no solo se produce para entender el mundo, sino para transformarlo juntas.


