Dos juegos

En Obabakoak, Bernardo Atxaga compara el juego de la oca con la vida del artista. En su caso, habla de la escritura, pero podría estar hablando de cualquier forma de creación que exija paciencia, atención y continuidad:

“El mensaje del juego es, por lo tanto, tan simple como difícil de seguir. Se trataría de hacer bien las cosas, día a día, oca a oca; solamente esa continuidad garantizaría la sabiduría y la perfección finales.”

Algo parecido sucede en Walden, cuando Thoreau cuenta la historia del artista de Kouroo, que talla un bastón con tanta dedicación que el tiempo parece dejar de pasar por él:

“He had made a new system in making a staff, a world with full and fair proportions”.

Los juegos son arte porque la vida también se parece a un juego: a veces divertida, a veces incierta, a veces peligrosa. Tiramos dados, avanzamos casillas, volvemos atrás, nos encontramos con otras personas, seguimos reglas, las rompemos, las discutimos y rehacemos. Y, en ese movimiento, aprendemos algo sobre cómo vivir.

Por eso queremos invitarte a pasar una mañana en Ur Mara Museoa, con dos juegos o artefactos artísticos que hablan de nuestra relación con el lugar, el paisaje, la memoria y el futuro. Lo haremos no muy lejos de Obaba, en un entorno donde el arte, el bosque y la casa se encuentran; cerca, también, de un espacio inspirado en Walden.

Los dos juegos tienen algo en común: nos permiten movernos por el tiempo. No para escapar del presente, sino para mirarlo de otra manera. Iremos hacia atrás y hacia delante usando la imaginación, la palabra y la comunidad. Porque, como escribió Atxaga al comienzo de Obabakoak:

“Sólo a los jóvenes les gusta recordar, pensó. Pero cuando ellos hablaban del pasado, hablaban en realidad del futuro, de los miedos y deseos que tenían respecto a ese futuro, de lo que le pedían a la vida. Además, nunca lo hacían en solitario, como él.”

Esa será también nuestra pregunta de partida: ¿qué hacemos cuando recordamos? ¿Miramos realmente al pasado, o estamos ensayando futuros posibles? ¿Qué historias contará el porvenir sobre nosotras y nosotros? ¿Qué recordarán de este tiempo quienes vengan después?

¿Te apuntas?

Jugaremos a dos juegos de rol narrativos y colaborativos. No hace falta experiencia previa. No hay que actuar, ni saber improvisar, ni conocer reglas complicadas. Basta con estar, escuchar, imaginar y dejarse llevar por una historia construida en común.

Uno de los juegos será The Ground Itself, una experiencia narrativa sobre un lugar que cambia con el paso del tiempo: sus huellas, sus heridas, sus habitantes, sus desapariciones y sus regresos.

El otro será Arbaso Eguna, donde una asamblea del futuro recuerda a sus ancestros y reconstruye cómo lograron superar un gran reto colectivo. Las personas participantes imaginan caminos hacia un mundo deseable desde la perspectiva de un futuro utópico, usando ancestros, herramientas, valores y desafíos reales para crear una narración compartida.

Conectaremos con nuestros antepasados e imaginaremos qué clase de historias contarán sobre nosotros en el futuro, cuando seamos, en palabras de Kim Stanley Robinson, “los ancestros de una civilización desconocida”.

La sesión podrá jugarse en euskera o en castellano, según el grupo que se forme para cada mesa. El juego quiere ser también un punto de encuentro entre lenguas, generaciones y formas distintas de mirar el mundo.

Imagenes: Ur Mara Museoa
  • Dónde: Ur Mara Museoa, Alkiza, Gipuzkoa
  • Cuándo: domingo 7 de junio, 10:00-13:00
  • Actividad: sesión de prueba con dos juegos narrativos sobre paisaje, memoria y futuro
  • Idiomas: euskera o castellano, según el grupo
  • No hace falta experiencia previa en juegos de rol, pero sí apuntarse (para organizar las mesas y el picoteo) en la dirección antonio [punto] casado [arroba] ehu [punto] eus.
  • Colaboran: Kutxa Fundazioa, Ur Mara Museoa, Ikertze