El Día de los Ancestros

El proyecto Arbaso Eguna, impulsado por IKERTZE en colaboración con la Universidad del País Vasco (EHU) y Kutxa Fundazioa, es un dispositivo cultural y pedagógico diseñado para activar la imaginación colectiva en contextos de crisis ecosocial y diversidad cultural. A través de un juego de rol colaborativo inspirado en las narrativas del movimiento solarpunk, la propuesta emplea la técnica del backcasting para situar a los participantes en un futuro donde diversos retos sociales ya han sido resueltos. Desde esa premisa, el ejercicio consiste en reconstruir de manera retrospectiva los procesos, las tensiones y las decisiones necesarias para alcanzar dicho escenario, permitiendo abordar la complejidad sistémica desde una lógica de posibilidad compartida. Mediante mecánicas de azar y narración conjunta, los participantes deben gestionar la incertidumbre y negociar ante barreras estructurales, entendiendo la esperanza como una práctica situada y no como una mera expectativa optimista. En este sentido, el juego funciona como una tecnología social que promueve la igualdad epistémica y redistribuye la voz, facilitando la discusión de temas sensibles en un entorno de experimentación segura. El proyecto funciona como un micro laboratorio de gobernanza anticipatoria que fomenta la transmisión intergeneracional y la diversidad lingüística. Al combinar un rol individual con un rol comunitario como asamblea, el juego permite ensayar formas de deliberación y corresponsabilidad. Su diseño, adaptable a diversos contextos (talleres, exposiciones, jornadas…), se alinea con las agendas contemporáneas de innovación democrática y justicia intergeneracional, transformando la capacidad especulativa en una herramienta política y social para la construcción de futuros comunes.

Jugar para imaginar, deliberar y transformar en común

En un contexto marcado por crisis ecosociales, polarización y desafección institucional, las políticas públicas culturales buscan cada vez más dispositivos capaces de activar la imaginación colectiva sin caer en narrativas simplificadoras. En este marco, Kutxa Fundazioa está acompañando el proyecto Arbaso Eguna – El Día de los Ancestros, una propuesta plurilingüe de IKERTZE en colaboración con EHU cuyo motor es un juego de rol colaborativo inspirado por el colectivo Solarpunk Surf Club. Este dispositivo lúdico parte de una premisa sencilla pero potente: situarse en un futuro donde un reto social ya ha sido superado y reconstruir, desde ahí, los procesos, decisiones y conflictos que lo hicieron posible. Esta técnica de “backcasting” no solo amplía el horizonte de lo imaginable, sino que permite abordar problemas complejos desde una lógica de posibilidad compartida, evitando tanto el fatalismo como el optimismo ingenuo .

El Día de los Ancestros introduce deliberadamente elementos de fricción. Las personas participantes no solo imaginan soluciones, sino que deben enfrentarse a barreras estructurales, negociar colectivamente y asumir incertidumbre mediante mecánicas de azar y narración compartida. Este diseño responde a una preocupación explícita por evitar el “hopewashing”, es decir, la producción de relatos esperanzadores que ignoran los conflictos reales y las resistencias sistémicas. En este sentido, el juego se alinea con enfoques contemporáneos de educación política y cultural que entienden la esperanza como práctica situada y conflictiva, no como mera expectativa.

El potencial transformador de los juegos de rol está ampliamente documentado en experiencias recientes. Lejos de ser un mero entretenimiento, estos dispositivos funcionan como tecnologías sociales que estructuran la conversación, redistribuyen la voz y generan condiciones de igualdad epistémica entre participantes. Tal y como se recoge en experiencias de implementación de Solarpunk Futures, el juego facilita discusiones profundas sobre temas sensibles, fomenta la empatía entre perspectivas diversas y permite ensayar soluciones que, en otros contextos, serían descartadas de inmediato . Además, al situarse en un espacio lúdico, reduce la carga emocional asociada a estos debates, generando un entorno seguro para la experimentación colectiva.

El Día de los Ancestros incorpora estas dinámicas y las adapta a un contexto cultural específico, poniendo en el centro la diversidad lingüística y la transmisión intergeneracional. El juego se articula en torno a dos lienzos, uno individual y otro comunitario, que permiten visualizar tanto las trayectorias personales como la construcción colectiva del futuro. En el primero, cada participante encarna a un ancestro que actúa desde valores y herramientas concretas; en el segundo, la mesa se convierte en asamblea, donde se define el mundo compartido y se evalúa el recorrido realizado .

Este énfasis en la asamblea y la narración conjunta sitúa el juego dentro de una tradición más amplia de prácticas culturales que utilizan el juego como medio de organización social. Los juegos no solo reflejan la sociedad, sino que la configuran, al establecer formas específicas de relación, cooperación y conflicto . En este sentido, El Día de los Ancestros puede entenderse como un laboratorio de gobernanza colaborativa, donde se ensayan formas de deliberación, cuidado y corresponsabilidad.

Para instituciones públicas, bienales y programas culturales, esta propuesta ofrece varias ventajas estratégicas. En primer lugar, su accesibilidad: el juego puede implementarse en distintos contextos, con grupos heterogéneos y sin necesidad de formación previa. En segundo lugar, su capacidad de generar impacto relacional: más allá de resultados medibles, produce aprendizajes situados, vínculos y cambios en la percepción de los problemas. Y en tercer lugar, su alineación con agendas contemporáneas como la sostenibilidad, la innovación democrática, la participación ciudadana o la justicia intergeneracional.

En definitiva, El Día de los Ancestros no es solo un juego, sino un dispositivo cultural que convierte la imaginación en práctica colectiva. En un momento en que las instituciones buscan nuevas formas de activar la ciudadanía, propuestas como esta permiten ensayar futuros posibles desde el presente, con rigor, creatividad y sentido comunitario.